Contracrónica: Cuando correr es de valientes

La primera Carrera de la Mujer de Murcia deja multitud de imágenes que permanecerán para siempre en la retina de las
cinco mil participantes – La espectacular salida desde la avenida Teniente Flomesta, preludio ideal de una prueba histórica

ANTONIO CONRADO | El reloj marcaba las 8:35 horas y las imágenes que se podían ver en los accesos a la avenida Teniente Flomesta de la capital del Segura empezaban a mostrar que el de ayer no era un domingo cualquiera. Poco a poco se dejaban ver las atletas más madrugadoras, deseosas de que los minutos se sucedieran con celeridad para vibrar con lo que todavía faltaba por llegar. Después de una tensa espera tocaba vivir el momento esperado por las 5.000 inscritas en la primera Carrera de la Mujer de Murcia.

El tiempo transcurría y el inicio de la prueba se aproximaba al ritmo de una cuidada selección musical, que se combinó a la perfección con las intervenciones del speaker, Gaspar Zamora, para dotar a la mañana deportiva de una atmósfera ideal.

El goteo de atletas se tornó incesante y, en un abrir y cerrar de ojos, el punto habilitado para la salida se llenó de mujeres dispuestas a disfrutar en primera persona de una cita deportiva histórica. La expectación creció conforme se acercaba el instante por el que suspiraban todas las participantes, conscientes de su protagonismo en un evento para el recuerdo y arropadas por un nutrido grupo de autoridades, compuesto por Violante Tomás y Encarna Guillén, consejeras de Familia e Igualdad de Oportunidades y de Sanidad, respectivamente, así como por varias directoras generales del Gobierno regional.

No hizo falta que comenzara la acción para contemplar la primera escena cargada de emotividad, en la que se pudo ver a las protagonistas de la mañana, perfectamente posicionadas tras el arco de salida, saltando, con los brazos en alto y cantando sin descanso con la alegría propia de fechas tan señaladas, mientras esperaban su turno para entrar en la historia del deporte de la Región de Murcia. Fue el preludio de la espectacular imagen que deparó la salida, con cinco mil mujeres recorriendo los primeros metros sobre el asfalto de la avenida Teniente Flomesta, convertidas en el centro de todas las miradas.

El aplauso unánime del público, en el que los amigos y familiares de las participantes se mezclaron con multitud de curiosos que no quisieron perderse el desarrollo de la prueba, fue la banda sonora que envolvió a las corredoras, visiblemente emocionadas. Algunas tuvieron la fortuna de escuchar los gritos de apoyo de sus propios hijos, que se mostraron como animadores incansables.

Los ojos comenzaron a apuntar hacia el Puente de Hierro después de que Natalia Martínez consiguiera la victoria al cruzar la línea de meta por delante de Laura Nicolás y María Jesús Delgado. Las componentes del podio abrieron una puerta que fueron cruzando el resto de las atletas, que se sintieron ganadoras con todo merecimiento solo con el paso que dieron al tomar parte en la primera Carrera de la Mujer. Sus rostros dejaban entrever el esfuerzo realizado, sobresaliente en los casos de quienes se animaron a competir pese a no practicar deporte con asiduidad, pero que no dudaron en compartir unas horas que permanecerán para siempre en su memoria.

El broche ideal a la prueba lo pusieron dos personas muy especiales. Como si de un guión perfectamente redactado se tratara, Encarna Sánchez y Encarna Giménez cerraron el telón de la función deportiva dando forma a una historia entrañable. Estas dos mujeres, de 60 y 93 años, respectivamente, concluyeron la carrera bajo la atronadora ovación que les dedicó el numeroso público presente en la línea de meta. Un homenaje que se prolongó durante la entrega de premios que se llevó a cabo en la Plaza de la Cruz Roja. Allí, Encarna Giménez fue obsequiada con un baño de masas cuando le tocó subir al podio para recibir el trofeo que la acreditaba como la corredora más veterana.

Antes de que las diferentes ganadoras recibieran sus galardones hubo tiempo para que todos los presentes, participantes y acompañantes, combatieran el calor con las bebidas servidas por algunos de los patrocinadores (Coca-Cola y Estrella de Levante). Y también para que se formaran largas colas de atletas deseosas de inmortalizar sus imágenes posando en el podio, por momentos un improvisado photocall que hizo las delicias de todas las deportistas.