Nuevo presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios

Ginés Ángel García: «A los padres que quieren que su hijo sea empresario les diría que lo pongan a practicar un deporte»

0

Relevo. Ginés Ángel García, fundador de la empresa de ingeniería Konery, acaba de ser elegido presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios, en sustitución de Miguel García de las Bayonas. Cuenta que en el año 2008 se quedó sin trabajo por culpa de la crisis y trató de abrirse camino en los negocios, pero tuvo tres fracasos antes de crear la compañía que le ha permitido «recuperar la autoestima y el optimismo».

Parece que en el mundo de la empresa no es fácil llegar y besar el santo.
En España parece que es una cuestión tabú decir que has fracasado, pero a mí no me desanima. Tuve varias experiencias profesionales y no me fue bien. Monté Konery en el año 2011, pero no habíamos definido bien el modelo de negocio y también fue mal. Después, en  2013, sin un euro, con la autoestima por los suelos, porque cuando tienes fracasos al final tu autoestima también se resiente,  pedí un préstamo de 15.000 euros y contraté a dos personas que aún están con nosotros y seguí adelante. A partir de entonces hemos tenido suerte y hemos crecido muy rápido. Hemos tenido clientes que apostaron por nosotros y les estamos muy agradecidos. Sin ellos no habría sido posible llegar aquí.

Dicen que a la tercera va la vencida, pero usted ha necesitado cuatro oportunidades.
Ha sido a la cuarta. Leí una vez que había que fallar tres veces hasta triunfar. El problema es que muchas veces los jóvenes que empiezan se endeudan demasiado; pero, si no tienes deudas, no pasa nada, aunque fracases.

¿Le viene de herencia la dedicación al mundo empresarial?
Mis padres son muy humildes. Mi padre dejó los estudios para irse a trabajar a los 9 años, y mi madre a los 11. Con mucho trabajo, ahorrando mucho dinero, tuvieron la iniciativa de empezar a cultivar una tierra que les dejó mi abuelo y compraron un tractor. Por eso hasta los 5 años viví en una casa de campo en Roldán, en Torre Pacheco. Yo pensaba estudiar Física, pero sabía que la Física teórica no me iba a dar salidas profesionales, mientras que la ingeniería industrial tenía un abanico de posibilidades más amplio. Los últimos dos años los pasé de Erasmus en Polonia y después estuve otro en Barcelona con una beca Séneca. Fue una experiencia espectacular. Después hice un máster en energía solar y empecé a trabajar en una empresa, pero en 2008 me quedé sin trabajo por culpa de la crisis. También me ha ayudado mi experiencia como jugador de balonmano desde los 16 años.

¿Ha tenido tiempo para el deporte?
El equipo de mi pueblo, La Loma Roldán, estuvo en categoría nacional un año, y en 2010 me nombraron mejor jugador de la Liga Murciana de Balonmano. Este deporte tiene la ventaja de que no es como fútbol, en el que todo el mundo quiere ser Cristiano Ronaldo. Los que jugábamos a balonmano íbamos a disfrutar y nada más. Ese mismo año fuimos subcampeones de España de balonmano playa. Lo dejé después de una lesión de rodilla, pero ahora me estoy preparando para jugar un torneo. He adelgazado 15 kilos y he vuelto al fisio para fortalecer y para ir bien preparado. También llevo unos meses practicando boxeo, que va a ser mi hobby cuando deje el balonmano. Además, soy el sponsor del equipo de balonmano playa de mi pueblo. Quiero devolverle al balonmano lo que me ha dado. Parece mentira, pero lo que he aprendido como deportista lo aplico ahora en la empresa. Como si fuera un entrenador, trato de tener a mi gente contenta y motivada para que haga bien su trabajo y cumpla los objetivos que nos marcamos: marcar goles y ganar partidos a nivel empresarial. Si yo tuviera que dar un consejo a un padre que quiera que su hijo sea empresario de mayor, le diría que lo pusiera a practicar un deporte.

¿Qué puede enseñar el deporte a los empresarios?
Enseña cómo gestionar a las personas y a conocer entornos que llevan a conseguir un objetivo. También se aprende a asumir el fracaso y a valorar las victorias, porque muchas veces también se necesita permitirse un poco de euforia cuando cierras una venta. No somos autómatas. El problema del mundo laboral es que nos está convirtiendo en autómatas, hay demasiado postureo y formalismo. Se ha perdido un poco de pasión.

Foto: Myriam Ruiz

También hay mucha más competencia que nunca.
En la empresa luchamos contra nosotros mismos. Muchas veces nos ponemos a mirar a la competencia, pero, si te miras  tú, tienen mucho margen de mejora. Todo se ha globalizado. Antes tú ponías un pequeño negocio en un pueblo y, si no había nadie que vendiera lo mismo, salías adelante. Ahora la gente     te compra por Internet y hay una oferta tan global que tenemos que buscar microhuecos. Yo tenía claro que no podía competir contra las eléctricas, pero busqué mi espacio y me dediqué a asesorar sobre la eficiencia y el ahorro en el consumo eléctrico.

¿Cómo se vive esa lucha por la supervivencia desde una empresa pequeña como la suya, que trabaja frente a grandes compañías?
El mundo siempre ha sido competitivo, aunque ahora lo es más. Antes, cuando no había teléfonos, quien tenía teléfono tenía una ventaja competitiva.  Podía hacer llamadas que no estaban al  alcance de los demás. También las empresas que tenían ordenadores contaban con ventajas competitivas que las demás no tenían. Ahora es que ya no son ventajas, sino condiciones indispensables. Al principio, el que tenía un buen marketing online vendía más, pero ahora o estás en la Red o no vendes.

Usted llega a la presidencia de AJE después de haber formado parte de la dirección anterior.
Yo llevo desde noviembre en la junta directiva. Desde el mes de septiembre también  he estado trabajando en la delegación territorial del Mar Menor, pero estoy asociado desde 2011. Para mí fue un cambio muy importante. AJE tiene gran parte de la culpa de que mi empresa saliera adelante y nunca tirara la toalla. Lo bueno que tiene es que te hace ver que no estás solo, que los jóvenes empresarios tienen una asociación en la que hay gente con tus mismo problemas,  gente a la que le ha ido mal, pero ha salido y te puede ayudar a  no cometer errores que cometieron ellos. También hay gente que te puede ayudar con los proveedores  o con los clientes. Hay un entramado que hace que tu empresa, si  te mueves y usas los instrumentos que te da la asociación, vaya bien.

¿Qué apoyo ha recibido usted?
Primero, la sensación de no estar solo, que es lo más importante. Es la misma situación de alguien que va a la universidad y no se relaciona con nadie, pero no consigue sacar un problema y va un poco perdido; pero un día va la biblioteca, habla con tus compañeros, le dan un examen de otro año que ha conseguido un amigo y le  explican el tema que no sabía. En definitiva, se trata de que alguien que estaba en su casa solo y amargado, de repente entra en un ambiente de gente con sus mismos problemas, que tiene optimismo y le ayuda. Al final, el examen lo tienes que hacer tú, pero el hecho de tener el apoyo de más gente hace que vayas más preparado al examen. Con AJE pasa igual. Cuando emprendes estás solo. Tienes organismos que te ayudan, como el Instituto de Fomento, pero son funcionarios o personas con mucha experiencia en el mundo empresarial que no han bajado a la arena, a tener como he tenido yo tres fracasos empresariales de los cuales he aprendido.

¿Qué ha aprendido de los fracasos?
Lo primero que he aprendido es a confiar más en mí mismo. A perder el miedo a llevar adelante mis ideas y a hacer cosas diferentes. Cuando vi que tenía que salir adelante con lo que yo creía  que había que hacer fue cuando empezaron a salir las cosas bien. También aprendí que lo más importante en el mundo empresarial y en la vida en general es la relación con las personas. He madurado mucho en la forma en que trato a los demás. A lo mejor cuando era más joven daba por hecho muchas cosas y esperaba cosas de los demás que no tenía por qué esperar. Por ejemplo, no firmaba acuerdos con condiciones bien claras con proveedores o con socios. Poco a poco me he ido profesionalizando.

¿Qué objetivos tiene para los tres  años en AJE que tiene por delante?
Lo primero que vamos a hacer es conseguir que la asociación crezca. Tenemos muchos asociados del núcleo cercano a la ciudad de Murcia, pero el ámbito de nuestra asociación es regional. Tenemos delegación en el Mar Menor y en el Noroeste, así  como mucha presencia tanto en San Javier como en Caravaca, y el próximo objetivo es llegar al Altiplano, que geográficamente está más lejos de la capital. El siguiente objetivo es conseguir que la gente vea el lado humano del empresario y el carácter social del  que se juega su dinero y se juega todo para generar empleo y riqueza.  Ves una película y sale el jefe gritando, incluso en los videojuegos aparece un jefe explotador que no responde a la imagen real de los empresarios. Somo los primeros en preocuparnos porque nuestra gente esté bien. En mi empresa hemos implantado una jornada intensiva de 7.30 a 14.30, además de una tarde a la semana, como en los bancos. La sociedad solo ve polémicas como las de los becarios que no cobran, pero no dice nada de los becarios que están mimados, que tienen un regalo cuando se van y que se forman.

¿Se ha maltratado a las empresas?
Es lo que se ha visto en las redes sociales. La universidad está obligando a las empresas a admitir a sus alumnos para que hagan prácticas. Hay empresarios que están ayudando al sistema educativo a que los estudiantes terminen su formación de una forma práctica. En Konery todos los becarios cobran, salvo algunos que están muy poco tiempo, pero los tratamos como uno más.

Leave A Reply