MARÍA HUERTAS

Las fiestas nos ofrecen la posibilidad de darle alas a nuestra imaginación y optar por maquillajes más sofisticados y llamativos. El glitter, los tonos metalizados y los iluminadores se convierten en algunos de los imprescindibles estos días, pero es preciso que conozcamos bien la forma de nuestro rostro para explotar al máximo su potencial. A continuación, te damos algunos tips para maquillar tus ojos según sea su forma.

Redondos
Tus ojos son redondos si sus extremos son achatados y el iris se ve casi por completo, podrían recordarnos a los de una muñequita, de modo que nos ofrecen una apariencia inocente y angelical. Si buscamos romper esta primera impresión una buena opción es emplear el eyeliner para dibujar un pequeño rabillo al final del ojo hacia arriba siguiendo la dirección de las pestañas, de modo que tomen un efecto un poco más alargado o almendrado.

Caídos
Si sientes que tus ojos tienden hacia abajo, o muestran unas pequeñas bolsas en la parte inferior, tienes los ojos caídos. En este caso, el maquillaje debe ir orientado a “subirlos” para disimular un aspecto triste o decaído. Una buena opción es utilizar el eyeliner para reducir el efecto de su forma original, para ello comenzaremos con un trazo fino al comienzo del ojo e iremos incrementando su grosor hasta el final del párpado, incluso podemos terminar con un pequeño rabillo que tienda hacia arriba. Es fundamental aplicar rimmel solamente en el caso de las pestañas superiores.

Almendrados
En el caso de los ojos almendrados nos encontramos ante la forma que muestra una mayor simetría, ambos extremos son alargados y se extienden bastante hacia la parte exterior. Esto nos permite optar por numerosas opciones dependiendo de la ocasión. Si buscas un maquillaje impactante para las ocasiones especiales apuesta por un ahumado, ideal tanto en colores tierra como en una gama más oscura, resaltará tu mirada y conseguirás un resultado espectacular.

Pequeños
Cuando lo que buscamos es agrandar nuestros ojos, es fundamental descartar los colores demasiados oscuros o mate, ya que lo que buscamos es conseguir una mirada luminosa y de mayor amplitud. En este caso apostaremos por los tonos pastel y los colores tierra o nacarados, una opción idónea es lograr una mayor profundidad empleando dos colores. Podemos aplicar un color más clarito en la parte externa del ojo y luego una tonalidad más oscura justo en la parte de la cuenca, podemos aplicar el eyeliner desde la mitad del ojo en un trazo grueso y marcar los lacrimales con sombra blanca.

1. Analiza la forma de tu rostro y descubre cómo son tus ojos: redondos, almendrados, caídos o pequeños.

2. Emplea las técnicas de maquillaje adecuadas y juega con la tonalidad de las diferentes sombras que utilices.

3. El eyeliner y el rimmel se convierten en tus principales aliados. Aprende a aplicarlos correctamente

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