El lenguaje encuentra en la moda un universo desperdigado que carece de reglas, estructuras y clasificación. Como periodista especializada en moda resulta prácticamente imposible llevar a cabo un control exhaustivo de los términos que por una u otra razón decidieron copar las revistas las últimas temporadas. Sinónimos a términos que ya encontraban su versión renovada y con un cariz de lo más chic en ocasiones anteriores ¿Cuál es la necesidad que nos mueve a cambiar continuamente los tecnicismos que atañen al sector?

Incluso quiénes nos dedicamos a escribir diariamente sobre el tema nos encontramos perdidos de pronto en un sinfín de términos nuevos que parecen haber llegado sin más, como caídos del cielo. Desde que la americana se tornó en blazer, el sujetador de encaje en bustier y las gargantillas en choker parece que precisamos de un diccionario específico cuando nos ponemos frente a una revista de moda. ¿Estamos preparados (léxicamente hablando) para afrontar las tendencias que nos llegan la próxima temporada? A continuación, incluyo una serie de palabras que nos ayudarán a superar las tendencias que vienen durante los próximos meses.

Athleisure: resulta de la combinación de dos términos ‘athletic’ (atlético) y ‘leisure’ (lujo), consiste en una nueva forma de entender la estética deportiva. Ahora las prendas deportivas cobran relevancia en nuestro armario para convertirse en parte de nuestros looks más festivos. Los tacones quedan relegados a un segundo plano y las sneakers toman todo el protagonismo incluso con pantalones sastre, faldas de seda o vestidos en lurex o algodón. Las famosas chaquetas de táctel de los 90 vuelven, para combinarse con accesorios maxi en tonos metalizados.

Shacket: de nuevo nos encontramos ante una palabra compuesta resultado de dos términos en inglés shirt (camisa) y jacket (chaqueta). Refiere a aquellas camisas que hacen las veces de chaqueta y que solemos superponer a camisetas o jerséis, esta temporada llegan en tejidos más gruesos como la pana o la franela, dotando a nuestros looks de un cariz nórdico.

Groufit: término fruto de la unión de gris y outfit, es decir, un look en color gris. Una de las tendencias que llega pisando fuerte este otoño y que hace alusión a lucir un estilismo monocolor donde el color gris se convierte en el absoluto protagonista. Una variante de lo que hemos visto las últimas temporadas que apuesta por combinar diferentes tonalidades del mismo color en prendas superpuestas. Algunas de nuestras opciones favoritas para este invierno serían un traje sastre gris de estampado príncipe de gales, o una falda fluida con tintes metalizados combinada con un jersey oversize en lana o punto.

Pussy Bow: la famosa camisa que popularizara Melania Trump hace unos meses en televisión, refiere a la lazada de estilo victoriano que se incluye en algunas blusas bajo el cuello. Este estilo de camisa se popularizó en los años setenta cuando las mujeres empezaron a migrar a los trabajos tradicionalmente ocupados por hombres y sintieron la necesidad de imitar de alguna manera la corbata que ellos vestían. La palabra resulta de la asociación con el lacito que llevaban algunas mascotas en la época.

Puffer: esta palabra hace referencia al anorak acolchado off shoulders (bajo los hombros) que presentara Balenciaga para su colección otoño-invierno de 2016. Deriva directamente del término puff (edredón), ya que la prenda parece simular un edredón adherido a nuestra silueta. Esta temporada los vemos en numerosas firmas y apostamos por los maxi cinturones para ceñirlos a la cintura. Tanto en su versión tres cuartos, como por encima de la cadera se convierten en uno de los imprescindibles para lucir esta temporada. Nuestros favoritos apuestan por tonos vivos como el rojo, el amarillo o el azul Klein para dotar de color a los días más grises de invierno.

Balenciaga RTW Fall 2016

Estos son algunos de los términos que veremos durante las próximas temporadas copar las páginas de las revistas y que nos ayudarán a conocer un poco mejor las tendencias de este otoño invierno. Palabras que generalmente toman su origen en la lengua anglosajona, pero que suelen contar sus homólogas en castellano. Sin embargo, el sector tiende a generalizar los anglicismos incluyéndolos en el discurso habitual de los medios del sector, lo que suele sumirnos en un cúmulo de dudas que esperemos con esta pequeña guía podamos resolver con mayor facilidad.

Yo me quedo con la americana, la gargantilla, el anorak y la lazada victoriana, porque también es preciso que el sector empiece a poner en valor la riqueza de nuestro idioma y simplifique la compresión de un universo que busca, cada vez más, acercarse a un público general.

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