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‘Bendita’ locura por la Fuensanta

El encuentro con la Virgen de los Peligros en el Puente Viejo y los impactantes testimonios de los romeros han sido lo más destacado durante la mañana

Un artículo de ADRIÁN GONZÁLEZ

El cielo de Murcia todavía era nocturno, pero a las 06.30 de la mañana la Catedral estaba casi repleta de personas. ”Abuela, no quedan sillas, está todo cogido”, susurraban algunos nietos. ”Hoy sí que vamos a estar bien protegidos”, decían otros al ver la cantidad de policía locales que controlaban el acceso y los interiores de la Catedral. Y es que gente de todas las edades acudían un año más a un día con mucho sentimiento y devoción: el día de la Romería de la Fuensanta a su Santuario.

Ya a las 07.00 horas, con la Catedral abarrotada de fieles, comenzaba la misa presidida por el Obispo José Manuel Lorca Planes y en la que animaba a todos los presentes a que el día de peregrinación sirviese «para renovar nuestros proyectos en la vida”. Y concluyó su homilía deseando un feliz día de la Romería para todos los murcianos y los de fuera, que también se contaban por decenas.

Julia, de Sabadell, acudía junto a tres personas más desde Cataluña para estar en la despedida de la Patrona de Murcia: ”Somos devotos de la Virgen de la Fuensanta. Ayer, al ser fiesta en Cataluña vinimos para acá y hoy nos hemos pedido el día libre. Todo sea para estar junto a ella, ya que le pido todos los días”.

También acudieron a la solemne misa gente procedente de Valencia, Sevilla o Madrid, entre otras comunidades.

Por supuesto, las autoridades competentes, con el alcalde de Murcia, José Ballesta, y el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, estuvieron presentes en el primer acto de la mañana. Centenares de abanicos, tanto de tela como de cartón, se movían durante toda la sagrada celebración.

Tras la misa, los romeros se agolpaban en la plaza del Cardenal Belluga, impacientes por ver salir a ‘La Morenica’ del templo cristiano. Con medallones, pañoletas o pulseras de la Patrona, los fieles comenzaban a emocionarse con el repique de las campanas de la torre de la Catedral. ”Madre mía, es imposible pasar con el carricoche, hay más gente que el año pasado”, exclamaban sorprendidos algunos al intentar cruzar la plaza murciana.

Parejas como Antonio y María, que viven en Molina de Segura, vivían con especial ilusión la salida de la Fuensanta con el himno nacional español, palmas, vítores y piropos. ”Todos los años que he podido he venido siempre a ver a la Patrona, desde pequeña he estado en la Catedral y la he acompañado hasta lo alto del monte», relata María mientras Antonio hace fotos con el móvil de su esposa para que ella se ponga inmediatamente a ‘La Morenica’ «como foto de perfil del Whatsapp”.

Tras los ”Viva la Virgen de la Fuensanta” y los ”Guapa, guapa y guapa”, la imagen de devoción murciana se encaminaba en dirección al Puente de los Peligros, donde miles de murcianos esperaban a que se produjera un hecho nuevo e histórico. Coincidiendo con los 275 años de la instalación de la Virgen de los Peligros en el Puente Viejo, esta esperaba a las puertas del arco floral a la llegada de La Morenica.

Se pusieron de frente, ambas se miraron y la Fuensanta le dijo a la otra: ”Si te quieres venir, vente”. Y se fue con ella. Ambas imágenes icónicas de la historia murciana procesionaron juntas hasta la Iglesia del Carmen, donde por el camino volvieron a sucederse los piropos y se interpretó varias veces el ‘Canto a Murcia’, cantado y coreado por los miles de murcianos que acompañaban a las dos marianas.

Una vez que llegaron a las puertas de la iglesia, ambas fueron recibidas con incontables kilos de pétalos de rosa, unos cohetes atronadores y el repique de las campanas. La Fuensanta, que debía seguir su camino con los romeros, se despidió de ‘La Peligrosa’ en El Carmen y prometieron volver a encontrarse muy pronto. ”Hasta otra, Morena”, le dijo la Virgen del Puente Viejo.

Una vez que volvió a caminar la Patrona por las calles de El Carmen, algunos abandonaron la marcha y otros se incorporaron, incluso andando descalzos, como Susana. Esta mujer de Sangonera la Verde admitió que lleva ”13 años caminando” junto a la Fuensanta: ”A raíz de un accidente de tráfico, ella me ha ayudado y protegido. Yo, siempre que me dé salud, estaré con ella y la acompañaré andando descalza hasta el Santuario”, cuenta emocionada esta feligresa.

Pero para sentimiento y devoción por La Morenica, estaba Ramón en la calle Torre de Romo. Esperando a lo lejos a la llegada del trono, con los ojos llorosos por ver llegar un año más a su Patrona, el anciano levantaba un ramo de flores para dejárselo a la protagonista del día. También los más pequeños, en carricoche, vivían su primera Romería por las calles de El Carmen y se acercaban todo lo que podían a la imagen de la santa para que el día de mañana les diera ”una salud de hierro”.

A su paso por el final del barrio murciano, muchos se persignaban, oraban en voz baja y aprovechaban los descansos de los costaleros para hacer fotos de cerca a la Fuensanta. Uno de los momentos álgidos de la Romería llegó cuando la Patrona hacía su entrada en las vías de Santiago el Mayor.

Centenares también de manifestantes se agolpaban en el lugar donde el año que viene estará ”el muro de la vergûenza” y se manifestaban por el soterramiento de las vías del AVE. Los manifestantes, con cánticos como ”El tren por abajo, la Vírgen por arriba” y con pancartas que ilustraban frases como ”Fuensantica, ayúdanos a llegar al instituto” o ”No pasarán”.

En Santiago el Mayor estaba Balú, un perro de dos años y medio acompañado de su dueña Raquel. Esta murciana cuenta que el año pasado Balú se encontraba muy mal, «muriéndose y necesitando bolsas de sangre» y ella fue durante la Romería pidiéndole a la Fuensanta que su perro sobreviviera. A la bajada, ”como si se tratara de un milagro, Balú podía hasta caminar y se recuperó totalmente”. Este año animal y dueña han caminado junto a la Virgen para darle las gracias por la gran obra que hizo.

Una vez llegada la Fuensanta al Barrio del Progreso, unos seguían su camino ligero hasta el monte, y otros iban en un paso distendido más cerca de la Virgen. Los balcones de la zona volvían a lanzar pétalos a la Patrona, mientras que otros muchos esperaban en las puertas de los bares y comercios a que La Morenica pasara y se encaminara hasta el último tramo de la Romería en Algezares.