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Guapa, guapa y guapa

Miles de murcianos abarrotan la plaza de Belluga y el monte con motivo de la celebración de la Romería - El Puente Viejo fue testigo de la unión entre la Fuensanta y La Virgen de los Peligros, que procesionaron juntas por primera vez hasta la iglesia del Carmen

Un artículo de ADRIÁN GONZÁLEZ / ANTONIO GONZÁLEZ

El cielo de Murcia todavía era nocturno, pero a las 06.30 de la mañana la Catedral estaba casi repleta de personas. «Abuela, no quedan sillas, está todo cogido», susurraban algunos nietos. «Hoy sí que vamos a estar bien protegidos», decían otros al ver la cantidad de policías que controlaban el acceso y los interiores de l templo. Y es que gente de todas las edades acudieron un año más a un día con mucho sentimiento y devoción: el día de la Romería de la Fuensanta a su Santuario.

Miles de fieles acompañan a la patrona. Israel Sánchez

Ya a las 07.00 horas, con la Catedral abarrotada de fieles, comenzaba la misa presidida por el obispo José Manuel Lorca Planes, en la que animaba a todos los presentes a que el día de peregrinación sirviese «para renovar nuestros proyectos en la vida». El obispo concluyó su homilía deseando un feliz día de la Romería para todos los murcianos y los de fuera, que también se contaban por decenas. Tras la misa, los romeros se agolpaban en la plaza del Cardenal Belluga, impacientes por ver salir a la Morenica del templo cristiano. «Madre mía, es imposible pasar con el carricoche, hay más gente que el año pasado», exclamaban sorprendidos algunos al intentar cruzar la plaza murciana.

Tras los «Viva la Virgen de la Fuensanta» y los «Guapa, guapa y guapa», la imagen de devoción murciana se encaminaba en dirección al Puente de los Peligros, donde miles de murcianos esperaban a que se produjera un hecho nuevo e histórico. Coincidiendo con los 275 años de la instalación de la Virgen de los Peligros en el Puente Viejo, dicha imagen aguardaba a las puertas del arco floral para recibir a la Madre de todos los murcianos.

Lluvia de pétalos para la Morenica. Israel Sánchez

Se pusieron de frente, ambas se miraron y la Fuensanta le ‘dijo’ a la otra: «Si te quieres venir, vente». Y se fue con ella. Ambas imágenes icónicas de la historia murciana procesionaron juntas hasta la iglesia del Carmen, donde por el camino volvieron a sucederse los piropos y se interpretó varias veces el ‘Canto a Murcia’, coreado por los miles de murcianos que acompañaban a las dos marianas. Una vez que llegaron a las puertas de la iglesia, ambas fueron recibidas con incontables kilos de pétalos de rosa, unos cohetes atronadores y el repique de las campanas. La Fuensanta, que debía seguir su camino con los romeros, se despidió de la Virgen de los Peligros en El Carmen y prometieron volver a encontrarse muy pronto. «Hasta otra, Morena», le ‘dijo’ la imagen del Puente Viejo.

Los romeros reponen fuerza con unos churros por el camino. Israel Sánchez

Uno de los momentos álgidos de la Romería llegó cuando la Patrona hacía su entrada en las vías de Santiago el Mayor. Centenares de manifestantes se agolpaban en el lugar donde el año que viene estará «el muro de la vergüenza».

Una vez llegada la Fuensanta al Barrio del Progreso, los balcones de la zona volvían a lanzar pétalos a la Patrona, mientras que otros muchos esperaban en las puertas de los bares a que la Morenica pasara hasta llegar a su Santuario en Algezares, donde la madre de los murcianos era llevada en volandas por sus caballeros, que empujaron con toda su fe al trono en los metros finales del recorrido. El regreso de la Fuensanta a su casa se hizo de esperar, ya que la Romería se alargó más que otros años. La Morenica llego a su templo pasadas las tres de la tarde, una hora más tarde lo habitual, debido a su encuentro en el Puente Viejo.

Allí no cabía un alfiler. Mucha gente incluso optó por pasar la noche en el monte para recibir con honores a la Patrona, que lució mas guapa que nunca gracias al manto blanco donado años atrás por Pilar de la Cierva, antigua camarera y madre de la actual encargada de vestir a la imagen, María Artiñano. En el camino las bandas de música amenizaron un recorrido marcado por el sol y las altas temperaturas. Muchos de los allí presentes no pudieron contener las lágrimas al recordar a sus seres queridos o al agradecer a La Morenica por cumplir sus deseos logrando para ellos auténticos milagros.