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La Morenica en el perfil de Whatsapp

La subida de la Patrona congregó a romeros de la Región y de otros puntos, como Cataluña

Un artículo de Adrián González

La Romería es, sin duda, la mayor expresión de alegría y respeto que el pueblo de Murcia siente por una Patrona a la que todos cantan año tras año al grito de «Viva la Fuensanta».

Las monjas no perdieron la oportunidad de echar fotos con sus móviles durante la Romería. Israel Sánchez

Pero al margen del camino en sí, los que impacta y más emociona año tras año es conocer más de cerca las razones y motivos por los que la gente decide caminar junto a la Patrona, ya sea por tradición, gusto propio, promesa o por un milagro que la Morenica ha hecho a todo aquella persona que le ha pedido algo. Ya no solo gente de Murcia, sino de fuera de la Región también acudieron ayer a la Romería.

Los devotos no perdieron la oportunidad de acercar a los niños al trono de la Virgen. Israel Sánchez

José Ángel lleva más de treinta años yendo a la Romería, para él ya es una tradición y aguardó desde las 05.45 horas de la mañana dentro de la Catedral impaciente, con su medallón de la Fuensanta colgado, esperando a que diera comienzo la celebración.

Julia, de Sabadell (Barcelona), acudía junto a tres personas más desde Cataluña para estar en la solemne misa de despedida de la Patrona de Murcia en la Catedral de Murcia: «Somos devotos de la Virgen de la Fuensanta. Ayer, al ser fiesta en Cataluña vinimos para acá y hoy nos hemos pedido el día libre. Todo sea para estar junto a ella, ya que le pido todos los días».

En dicha celebración no quisieron faltar las autoridades competentes, como el alcalde de Murcia, José Ballesta, y el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras.

Parejas como Antonio y María, que viven en Molina de Segura, vivían con especial ilusión la salida de la Fuensanta de la Catedral con el himno nacional español, palmas, vítores y piropos. «Todos los años que he podido he venido siempre a ver a la Patrona, desde pequeña he esperado en la Catedral y la he acompañado hasta lo alto del monte», relata María mientras Antonio hace fotos con el móvil de su esposa para que ella se ponga inmediatamente a la Morenica «como foto de perfil del Whatsapp».

«La acompaño descalza»

Una vez que volvió a caminar la Patrona por las calles de El Carmen, algunos abandonaron la marcha y otros se incorporaron, incluso andando descalzos, como Susana. Esta mujer de Sangonera la Verde admitió que lleva «13 años caminando» junto a la Fuensanta: «A raíz de un accidente de tráfico, ella me ha ayudado y protegido. Yo, siempre que me dé salud, estaré con ella y la acompañaré andando descalza hasta el Santuario», cuenta emocionada esta feligresa.
Para sentimiento y devoción por la Morenica, estaba Ramón en la calle Torre de Romo. Esperando a lo lejos a la llegada del trono, con los ojos llorosos por ver llegar un año más a su Patrona, el anciano levantaba un ramo de flores para dejárselo a la protagonista del día. También los más pequeños, en carricoche, vivían su primera Romería por las calles de El Carmen y se acercaban todo lo que podían a la imagen de la santa para que el día de mañana les diera «una salud de hierro».

A su paso por el final del barrio murciano, muchos se persignaban, oraban en voz baja y aprovechaban los descansos de los costaleros para hacer fotos de cerca a la Fuensanta.

Por las calles de Santiago el Mayor estaba Balú, un perro de dos años y medio acompañado de su dueña Raquel. Esta murciana cuenta que el año pasado Balú se encontraba muy mal, «muriéndose y necesitando bolsas de sangre». «El veterinario incluso le dio nulas opciones de vida». Ella fue durante la Romería pidiéndole a la Fuensanta que su perro sobreviviera y se recuperara. A la bajada, cuando Raquel llegó a casa no se lo podría creer: «Como si se tratara de un milagro, Balú podía hasta caminar y se recuperó totalmente». Este año, animal y dueña han caminado junto a la Virgen de la Fuensanta para darle las gracias por la gran obra que hizo.

Una vez en el monte, cualquier rincón valía para ver llegar y recibir a la Patrona. Mucha gente incluso había escalado por las zonas de montaña del Santuario para contemplar la mejor panorámica del regreso de la Fuensanta y dedicarle sus oraciones para que ella las convirtiera en milagros.