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Sin paella en el Santuario

Varias familias que llevan décadas acudiendo al monte se quedan sin poder cocinar el arroz con conejo con la mesa puesta - Aseguran que es la primera vez que la policía no les deja utilizar el butano para encender el fuego y cocinar su comida

Un artículo de Antonio González

­Varias familias que llevan décadas acudiendo al Santuario de la Fuensanta para celebrar la Romería se quedaron ayer sin poder comer la paella de arroz con conejo o verduras que tenían previsto cocinar. El motivo, según los propios peregrinos, de los cuales muchos de ellos habían acampado la noche anterior, fue que la policía les prohibió utilizar las bombonas de butano que llevaron para encender el fuego.

Los peregrinos que acamparon tras el Santuario no pudieron echarle arroz a la paella. L. O.

«Todos los años nos dejan cocinar el arroz con el gas, es la primera vez que nos lo prohíben. Sabíamos que hacer fuego con leña no estaba permitido, pero esta vez también nos han prohibido usar el gas», explicó muy enfadada María Fuensanta, que acudió con sus familiares desde Beniel. Los cuarenta comensales que su familia había reunido se quedaron sin probar el arroz y solo pudieron comerse lo que llevaron de aperitivo. «Tengo media docena de conejos muertos en el coche, sin poder cocinarlos». Los agentes les obligaron a apagar el fuego cuando iban a empezar a hacer el sofrito, criticaron. Aunque añadieron que sí que hubo gente a la que le dio tiempo cocinar algo rápido , antes de que les ‘cortaran’ el gas. En conclusión, otra familia, que vino desde Torreagüera, dijo que «con todas estas normas el Ayuntamiento de Murcia está consiguiendo echar a las familias de bien que venimos a disfrutar de la Romería».

No solo algunos romeros acabaron disgustados ayer. Varios taxistas también se quejaron de que el corte de calles les impidió acceder a las proximidades de la Romería. Daniel, uno de estos conductores, afirmó que «lo ideal sería que el Consistorio adaptara un carril exclusivo para los taxis, ya que así podríamos prestar mejor servicio». Mucha gente optó por utilizar el autobús para regresar del Santuario a la ciudad. El trayecto costaba 2,50 euros. Un viaje en taxi compartido supera ligeramente esa cifra.