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El Cante de las Minas premia a Bélgica

El premio “Catedral del Cante” que otorga el Festival del Cante de las Minas este año viajará hasta los Países Bajos, concretamente en Bélgica. Un galardón que suele premiar a lugares donde el flamenco está emergiendo y que colaboran al desarrollo y la divulgación de esta cultura musical más allá de nuestras fronteras.

Tiene mucho sentido que Bélgica esté presente esta edición por un par de razones importantes, la primera es que en ese país hay muchas familias que emigraron hace unas décadas y se llevaron al flamenco metido en el alma como señal de su identidad; ahora sus descendientes tienen esa semilla que está creciendo dentro de ellos y demandan en su país natural la música que ha marcado su vida o la de sus antecedentes. Gracias a esa herencia musical a miles de kilómetros y al empeño, trabajo y sacrificio están floreciendo nuevos festivales de flamenco allí. Esa es la segunda razón.

La ciudad de Amberes celebró este año la segunda edición de su Festival Flamenco organizada por la Peña Flamenca Al-Andalus belga y que inauguró el bailaor trianero Antonio Canales y la malagueña “La Lupi” y a principios de este año hacía lo propio el bailaor Antonio Fernández Montoya “Farru” y la sobrina-nieta de Carmen Amaya, Karime Amaya. Baile de esencia puramente flamenco, realista y visualmente espectacular.

Tras el éxito de Amberes, Bruselas le ha seguido este año la estela y hace unos meses arrancaba el primer festival flamenco de la capital europea en el palacio de Bellas Artes de Bruselas bajo la capa de la Embajada Española en Bruselas, varias empresas privadas, la Fundación Cante de las Minas y las Comunidades Autónomas de Cataluña, Madrid, Andalucía, Extremadura y Murcia; vértices del flamenco español. Su programación ha abarcado proyecciones de documentales, talleres de baile, presentaciones de artistas flamencos belgas de origen español y como atractivos principales la guitarra de Gerardo Núñez y el baile de Eva “La Yerbabuena”, Milagros Menjíbar y su discípula Luisa Palicio.

Inteligente sin duda basar una programación flamenca para un evento-experimento en la disciplina del baile; vistosidad, entretenimiento y cebo perfecto para que las personas curiosas hagan su oído al cante y a la guitarra mientras disfrutan del carácter flamenco del movimiento. Si continúan cosechando éxito probablemente en próximas ediciones puedan programar cante flamenco sin miedo a la asistencia de público.

El carácter universal del arte flamenco ha desembarcado en Bélgica para quedarse y el sábado 5 de agosto se le agradecerá esta labor al embajador de Bélgica en España, Marc Calcoen desde la Catedral del Cante antes de que comience la gala.

Nos quedamos con el lema del país amigo: “La Unión hace la fuerza”. Esperemos que sí.

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