Home > Entierro de la Sardina > Una batalla con los cinco sentidos

Una batalla con los cinco sentidos

El frío y el viento no pudieron con la emoción de los espectadores ni con la ilusión de las Reinas de Huerta y su corte, que lanzaron miles de flores - Los murcianos han vivido una de las Batallas de las Flores más enmarcadas en las diferentes culturas globales

Un artículo de A. Sánchez

En la tarde del jueves no lució el cielo en el desfile de La Batalla de las Flores, en algunas ocasiones llegó a tener el mismo color que las escamas de la sardina, un gris oscuro que todavía brillaba por algunos rayos de sol. Abrió la Batalla la comparsa de Medellín (Colombia), un guiño a la multiculturalidad presente a lo largo de todo el desfile, una apertura a otras civilizaciones, una mezcla deliciosa de primaveras de muchas partes del mundo. Damas de honor de la Huerta y Hachoneras se abrazaban antes de la batalla, antes de comenzar a pasear por las calles, deseándose suerte.

Unas con refajos y otras con capirotes de rayas se dirigieron a sus puestos.

La Batalla de las Flores prometía explotar la esencia de la estación más colorida del año y cumplió. Fumigadores con trajes de hojas perfumaron las calles de jazmín, empezando a abrir los sentidos de cada uno de los asistentes. Faldas de césped y encajes de tallos verdes, una florida vuelta a los años 50 y 60 nos permitió ver  varios bailes ajardinados, y todo acompañado de una música muy clásica, a la que siguieron los atronadores instrumentos de viento que vaticinaban la llegada del mundo árabe, compuesto por bailarines vestidos de sultanes y halcones de plumas marrones.

Flores acompañadas de viento
El viento fue el gran enemigo del desfile, pero la batalla continuó ofreciendo alegría y marcha a todo el público asistente. Los zancudos tropicales, de mariposas y aves gigantes fueron los que más se enfrentaron a las rachas de aire.

La Reina de la Huerta y Reina Infantil coronaron una de las siete carrozas del desfile, acompañadas por las Damas de Honor, que brindaron a los murcianos miles de flores que adornaban el carruaje. Vistiendo sonrisas, lanzaron todo tipo de ramos a mayores pequeños y padres que engalanaban luego el carricoches de sus hijos.

Resaltando la belleza de las flores naturales utilizadas para adornar cada una de las carrozas presentes, el gran colofón fue el escudo de la ciudad de Murcia, formado por claveles blancos y rojos, resaltando el dorado de las siete coronas.

La Sardina estuvo acompañada, como de costumbre, por los hachoneros, dando comienzo a una serie de días donde es y será la protagonista, en un carruaje con animales marítimos realizados con flores.

El gran reparto de flores, como es tradición, ocurre a su término, en el tramo de Alfonso X desde el cruce con Avenida Gutiérrez Mellado hasta la Plaza Circular, donde, un año más, tuvo lugar el reparto de las flores que adornan las carrozas y una gran traca de fuegos artificiales en la Plaza Circular.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*