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La creatividad reina en el Entierro de la Sardina

Cerca de un millón y medio de juguetes y 400.000 balones fueron repartidos ayer entre miles de asistentes murcianos

Un artículo de Alberto Sánchez

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Cayó la noche y partió el desfile del Entierro de la Sardina por las calles de Murcia. Un cierto regusto a pólvora quemada inundaba el ambiente, vaticinando el final, el fuego, la consumación de la fiesta, la reducción a cenizas de lo venerado durante estos días. Atrás quedaron cabalgatas del Entierro más insulsas, más simples, más cortas. Ayer, simplemente, lució la creatividad impuesta a un desfile que cada año reclama por si solo ser más espectacular. Esa es la palabra. La labor técnica realizada para sacar por las arterias de la ciudad atracciones mecánicas complejas, como un águila de gran envergadura y de plumas verdes sobrevolando el asfalto, con Miss Murcia en su lomo, o una astronauta de aproximadamente diez metros de altura, del Grupo Caliche, caminando con soltura por la carretera, fueron los momentos más llamativos del Entierro.

No faltaron la imaginación retorcida y los elementos básicos, zancudos portando dragones negros retrofuturistas o los inflables de superhéroes y animales que hacían las delicias de los más pequeños. Para ellos fueron las mejores cifras del Entierro: 1.200.000 juguetes, 100.000 balones de cuero, 300.000 pelotas, 500.000 piezas de bisutería y juguete pequeño y 50.000 pitos. El presidente, por último año, de la Agrupación Sardinera, Gregorio González, apuntó que «eran juguetes de cierta calidad, no desechos», además de destacar que este año han incluido más grupos internacionales, «siete este año nos acompañan, procedentes de Taiwán, Colombia, Lituania, Italia, Alemania, Holanda y Bolivia». «Este 2017 hemos incluido un 30 por ciento más de atracciones, con una especial para Alcantarilla, por ser el municipio de origen de la sardina este año», concluye González.

Escenas y seres mitológicos, con especial mención a la representación del ‘caballo de Troya’, diablos de Brotons y agrupaciones carnavaleras de Aguilas, Beniaján, Cabezo de Torres, Torrevieja. Todo lleva a un escenario donde los bailes y los trajes fueron un factor elemental más que demostraron la preparación y el cuidado minucioso de los espectáculos ofrecidos a los miles de asistentes al Entierro.

Y por último, el fuego
En total, 5.000 hachoneros escoltaron a las carrozas de los 23 grupos sardineros, que cerraron el Entierro subidos a los escenarios mitológicos más peculiares desde los que lanzaron juguetes y balones a un público, como siempre entregado por pillar en el aire cualquier recuerdo de este Entierro. Los murcianos, algunos abrigados con mantas y gruesos abrigos por el frío inusual del momento, se levantaron con los dos brazos en alto, o con paragüas, para intentar coger, sobre todo, alguno de los 400.000 balones que los sardineros tenían preparados sobre sus carrozas. Este año no hubo problemas con la venta de las sillas como ya ocurrió el pasado 2016. El desfile, que tuvo su inicio en el Infante, recorrió avenidas como la de la Alameda de Colón, para cruzar a continuación el Puente Viejo y seguir por Gran Vía y la Avenida de la Constitucíón y girar a la izquierda en la Redonda para terminar el desfile a lo largo de Primo de Rivera y Ronda Norte.

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