Beatriz Ros

18/06/2017

Impactante: mi hija ha muerto

Por Cayetano Ros Dólera

El día 26 de mayo cenamos en familia para celebrar mi cumpleaños. Mi nieto Daniel jugaba ininterrumpidamente. Lógico porque solo tiene 5 años. Esperaba sus patatas fritas y huevo. Mi hija Beatriz, mi única hija, sabía que no nos gustaban los tatuajes, ni a su madre ni a mí, pero nos confesó que se había hecho uno en cada pierna: el nombre de su madre y el de su padre. ¿Por qué lo has hecho? Ella respondió: porque sois los dos pilares de mi vida. Aquella noche dormí bien.

La noche siguiente me costó dormir. Sería el calor. Así que me fui al sofá. Escuché la voz de mi nieto que dormía en la cama, y que me llamaba: ¡Abuelo, abuelo! Lo saqué de la cama. Le puse una película de dibujos animados en la televisión, como de costumbre, y se tomó su biberón habitual.

Eran las 09.00 horas. Extrañamente, llamaron a la puerta. No esperábamos a nadie. ¿Quién podía ser? Abrí la puerta. Eran dos policías. ¡Qué raro! Uno de ellos pidió que mi mujer se llevara al niño del salón a otra parte de la casa. Me asusté. Van a detenerme, pensé. Pero yo no recordaba haber hecho nada delictivo. Supuse que sería una denuncia falsa.

¿Qué pasa señor agente? El policía dudó unos segundos y me preguntó: «¿Es usted el padre de Beatriz?» Sí, respondí. El policía me espetó: «Su hija ha muerto». ¿Quéeee? El policía siguió: «Ha sido asesinada por un compañero de trabajo esta noche a las tres de la madrugada». Me desplomé sobre el sofá. No podía ser. Era imposible. Yo pataleaba recostado sobre el sofá. Lloraba gritando. Cualquier padre o madre que haya pasado por este trance comprenderá el vacío, el dolor inmenso. Yo quería llorar más, hasta que no me quedaran lágrimas en los ojos. Todo, cualquier cosa, por mi hija, que me adoraba. Y yo a ella. Era un cariño mutuo que los psicólogos sabrán explicar.

Los policías me dieron más explicaciones sobre la muerte que aumentaron el dolor. Mi mujer se apoyó en mí. Tampoco encontraba consuelo. Ella no lo creía posible. Era lo que más quería en esta vida. Era su vida. En aquellos momentos, pensé que tal vez era mejor morir los tres.. Hemos luchado toda la vida para que nuestra hija viviera mejor. Todo ha sido inútil. Todo se había perdido en unos minutos, a las tres de la madrugada.

No quería creérmelo, pero mi casa iba llenándose por momentos con la visita de familiares y amigos. Ya no había duda. Era verdad, pero trágica y dramática verdad. El mundo ya no es igual para nosotros. Era tanto el cariño que le teníamos que sobraban las palabras. La mirada de nuestra hija era más elocuente que una conversación agotadora. En ese momento creímos que la vida no tiene sentido para nosotros.

Eran las tres de la madrugada. Mientras mi hija luchaba con su asesino, ella trataría de pedirme ayuda, pero yo no la escuché.

8 Comentarios

  • Fuensanta Rio 18/06/2017 at 10:17

    Una tragedia, culpa de una bestia. Porque nunca piensan antes en suicidarse en vez de acabar con vidas inocentes. Dep

  • Angela 18/06/2017 at 12:31

    Al padre desesperado, no tienes que pensar que no pudiste hacer nada. Nuestros hijos tienen que vibir sus vidas al igual que nosotros lo hemos hecho, creo que la vida de tu hija tenia un dia y una hora para irse, por mucho que hubieses estado pendiente de ella. Esa hora era para ella, porque? Porque tenia su destino, y no podemos hacer nada por evitarlo, lo siento mucho, la persida de su hija y entiendo esa union que tenía ud. Con su hija , tengo una de la misma edad, y es muy vida y mi corazon, y no me gustaria estar en su lugar. Porque cuando tarda, pasan por mi cabeza toda clase de cosas malas, animo mucho animo. Les doy desde aqui, porque tiene una niña en el cielo, pero tienen un nieto precioso y tienen que cuidar de el,

  • María Jesús 18/06/2017 at 13:09

    Ojalá que en la justicia pueda usted encontrar el consuelo que busca y que la sonrisa de su nieto les permita levantar el ánimo lo más pronto posible.
    Lo siento profundamente.

  • Galen 18/06/2017 at 13:21

    No hay comentarios esos padres tienen un sufrimiento que no se les puede aliviar ,pero positivamente le queda su nieto el fruto de su hija y tienen que seguir y mirar para delante . Me solidarizo con ellos un saludo desde luxembourg

  • Soledad 18/06/2017 at 15:48

    Cayetano no hay palabras de consuelo que pueda apaciguar el dolor tangrande que sentis tu y colin,pero con vuestro nieto y la ayuda de Dios conseguiréis segir para lante mucha fuerza y animo.

  • Belkys 18/06/2017 at 17:49

    Ánimos a la familia y si. Es verdad eso no tiene explicaciones. Pero vuestro nieto os ayudará u abrazo

  • Josefina 18/06/2017 at 18:09

    No hay consuelo, no hay lagrimas, palabras, ni abrazos que puedan ayudar. Solo la remota y lejana esperanza de que algun día pueda dejar de doler tanto.
    Solo las hojas, las muchas hojas del calendario que van cayendo día tras día, sobre aniversarios, cumpleaños y recuerdos bonitos, podrán empezar a suturar esa enorme herida y hacerte mirar la vida desde otro angulo. Anímo a toda la familia.

  • Alex garcia 18/06/2017 at 20:32

    Y pensar que esos tatuajes se los hice yo.. enfin descansa en paz Beatriz. …….

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