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Los Apóstoles se ganan al cielo

Santiago, San Juan y San Pedro llenaron de luz las calles del centro sin que cayera una gota de lluvia

Un artículo de Salvador González @salvakin10

Lo anunciaron los sampedristas al mediodía: la lluvia cesaría a las cinco de la tarde, a más tardar. En los momentos previos al inicio de la procesión de los Traslados de los Apóstoles, nazarenos, capirotes y portapasos apenas levantaban la mirada a las nubes que aún permanecían en el cielo. Santiago, San Juan y San Pedro ganarían al cielo y ya no llovería más.

Y como si de un milagro se tratase, en apenas dos horas las calles incluso comenzaron a secarse para que los apóstoles pudieran llenar las calles de la ciudad de la luz de Martes Santo, aquella que engalana el centro de sentimiento cofrade con una de las procesiones más queridas por los cartageneros, donde los protagonistas son los tres tronos que mejor definen la Semana Santa local: llenos de flor, luz cuidada y la verticalidad característica.

Los primeros en abandonar sus destacamentos militares, puntuales, fueron Santiago y San Juan, desde el Gobierno militar y el Parque de Artillería, respectivamente. El apóstol que, según cuenta la leyenda, entró en la Península por Cartagena para llevar la palabra de Dios a todos los lugares, sorprendió a los espectadores con una arriesgada bajada de la calle Subida de las Monjas, bien llevada por sus experimentados portapasos. El San Juan, a su paso por la basílica de la Caridad, hizo su tradicional ofrenda floral a la Patrona, en otro de los momentos más esperados y emotivos del cortejo californio.

En tercer lugar, San Pedro abandonó el Arsenal militar en otra cita que ningún cofrade o forastero debe perderse.

Permiso hasta esta noche
En el interior del Arsenal, San Pedro volvía a pedir permiso para desfilar por las calles de la ciudad. Se le concedía, como manda la tradición, hasta esta medianoche, aunque hasta en las palabras del almirante del Arsenal, Marcial Gamboa, se detectó cierta incredulidad de que Pedro Marina Cartagena (nombre que recibe el apóstol como antiguo operario de la Maestranza) cumpliera su promesa.

Otro instante obligado fue el encuentro de las tres procesiones en la plaza San Sebastián, donde se unieron para proseguir, en orden, el tramo final de la procesión que finalizó sobre las diez y media de la noche. Otra tarde-noche para el recuerdo la vivida ayer en las calles de la ciudad, donde los Apóstoles obtuvieron la bendición del cielo, que no dejó caer una gota.

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