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Del luto a la alegría en Molina de Segura

La representación de la pasión, muerte y resurrección cobra fuerza en Molina de Segura a través de sus cuatro cofradías

Un artículo de J. V. G.

Con la lectura del pregón, a cargo del historiador Juan de Dios Hernández, el pasado sábado daba comienzo oficialmente la Semana Santa de Molina de Segura. El presidente del Cabido de Cofradías, Antonio Ruiz, comenta que este año se tendrá muy presente en el recuerdo de todos los nazarenos al sacerdote Ramón Jara Gil, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que falleció el pasado mes de diciembre cuando se encontraba en Roma (Italia) con un grupo de peregrinos de su parroquia. «Era el hombre fuerte del Cabildo, estuvo muy comprometido con la Semana Santa y puso mucho empeño en que nuestras procesiones, aunque jóvenes, ganaran en belleza, popularidad y esplendor cada año. Todos notaremos su ausencia estos días», comenta.

A Don Ramón ya se le echó en falta durante la procesión de los niños, el pasado domingo, donde más de trescientos pequeños nazarenos salieron a la calle para mostrar sus entrañables pasos en miniatura. «Se cumple ahora diez años que se creó este cortejo infantil, del que estamos muy orgullosos porque nos permite crear cantera y añadir más atractivos a nuestra fiesta», indica Ruiz.

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Pero los momentos únicos y singulares se vivirán a lo largo de esta semana de Pasión. Ayer mismo, Viernes de Dolores, la bella imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Clemente Canto, ‘caminó’ por las estrechas y sinuosas calles del Barrio del Castillo en su tradicional Vía Crucis.
Mañana, Domingo de Ramos, tomará el mando la Cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, que saldrá en procesión por la tarde (18.30 horas) inundando de alegría las calles de molina. Desde el templo de San Vicente Mártir saldrán los tronos de la Entrada Triunfante, más conocida como El Señor en el borrico, de Mariano Spiteri; San Juan, de Bernabé Gil, y Nuestra Señora de la Esperanza, de José Hernández Navarro. Como de costumbre, sus nazarenos, con túnicas de color verde y blanco, repartirán al público caramelos, siendo junto a la procesión del Resucitado, las únicas que entregan este dulce obsequio.

El Miércoles Santo, la Pasión se traslada a la pedanía de La Torrealta, donde tiene lugar, a las 23 horas, un peculiar Vía Crucis en que los vecinos representan con gran fidelidad los últimos momentos de vida de Jesucristo.

El recogimiento y la solemnidad llegará el Jueves Santo con la Procesión del Silencio, a cargo de la Ilustre Cofradía de Santísimo Cristo de la Penas (21 horas). Las luces del casco antiguo se apagarán al paso de las imágenes de la Caída de Jesús Nazareno, de Salmerón; La Dolorosa, de Bernabé Gil, y el Santísimo Cristo de las Penas, de Bernabé Gil. Un silencio solo roto por el tintinear de cristales sobre las tulipas del trono, el canto triste de saetas improvisadas y de los coros que ofrecen sus voces al titular. «El rosto del Cristo de las Penas refleja el dolor con tanta realidad que es imposible no emocionarse y contagiarse por la tristeza del momento», indica Ruiz.

El Viernes Santo se celebrará la procesión del Santo Entierro, a cargo la cofradía del mismo nombre (21 horas). Cinco imágenes componen este cortejo: La Piedad, de Hernández Navarro; Santa Cruz con María Magdalena, de Hernández Navarro; Cristo Yacente, de Bernabé Gil; la Soledad, de Bernabé Gil, y el Cristo del Consuelo, de Hernández Navarro. «Se trata de una procesión más colorida que la del Jueves Santo, pese a que se mantiene el luto negro en las túnicas, el cinto de cada trono tiene un color distinto, y no se apagan las luces», explica el presidente del Cabildo. Ruiz recomienda ver el desfile en la plaza de la Inmaculada.

Es en este punto del recorrido donde el Yacente hace un alto en el camino para dejar pasar a las imágenes que le suceden, siendo el de ‘la Cama’ el último trono en recogerse y entrar en la sede de la calle Sepulcro.

La Semana Santa molinense finalizará el Domingo de Resurrección con la procesión de la Ilustre, Venerable y Antiquísima Archicofradía de María Santísima del Rosario y de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, toda una explosión de color (8.30 horas). Como es tradición, partirá de la iglesia del Sagrado Corazón, siendo la que más imágenes saca a la calle, un total de seis pasos: el Arcángel San Miguel, de Ramón Marco Santo; la Cruz Triunfante, el Cristo Resucitado, la Aparición de Jesús a María Magdalena y San Juan, las cuatro de Vázquez Juncal, y María Santísima de la Victoria, de Clemente Cantos. Ruiz aconseja contemplar el cortejo en la plaza Pío XII, punto en el que se produce el encuentro de Resucitado con su madre.

Los molinenses continúan con la tradición de la Pascua Florida, degustado las típicas monas en el campo los días siguientes al Domingo de Resurrección.

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