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El Palero recibe el calor de los lorquinos

La luminosa imagen de Jesús Resucitado desfiló en trono de andas, portado por sus archicofrades en medio de una incesante lluvia de pétalos, pólvora y aclamado con vítores de los allí presentes

Un artículo de Francisco Gómez


Centenares de personas participaron este domingo en la procesión que cerró el ciclo de la semana santa lorquina: la procesión del Resucitado. Muchas de ellas procedían de la huerta, dado que es costumbre, cada Domingo de Resurrección, que quienes viven en esta zona del término municipal se desplacen hasta la ciudad para presenciar el Encuentro entre las imágenes de la Virgen de la Encarnación y Asunción y Jesús Resucitado, en la Plaza de España, frente al ayuntamiento.

Los barrios de Santa María y San Juan fueron ayer testigos de la procesión que recorrió la imagen de la Virgen de la Encarnación. A su regreso a la Plaza de España se produjo el tradicional Encuentro con su Hijo Jesús Resucitado.

La procesión de ayer con las dos imágenes tras el Encuentro, partió desde la excolegiata de San Patricio, recorriendo a continuación las calles Álamo, General Eytier, Granero, Fernando El Santo, Alfonso X, Corredera y Álamo de nuevo, hasta el punto de partida. Al pasar la comitiva por la iglesia de San Francisco sonaron las campanas del templo. No pasó por la calle Selgas, como otros años, por el mal estado de la vía, según la presidenta de la Archicofradía, Irene Mondéjar. Una vez de regreso en la plaza de España se celebró una solemne misa en el interior de San Patricio.

La ceremonia religiosa no se celebraba en este lugar desde el año 2011, cuando se registraron los terremotos que sacudieron la ciudad. Durante los últimos cinco años, dada la situación estructural del primer templo de la ciudad a causa de los seísmos, la misa tenía lugar en la plaza de España.

La de este domingo fue una procesión genuina que cerró con broche de alegría y fervor popular el ciclo lorquino de su Semana Santa, cuyo esplendor lo constituyó, un año más, la luminosa imagen de Jesús Resucitado que desfiló en trono de andas portado por sus archicofrades en medio de una incesante lluvia de pétalos, pólvora y aclamado con vítores llenos de emoción. Las calles del recorrido se inundaron de ‘aleluyas’, especie de pequeñas estampas de colores con frases alusivas a la fiesta que se celebraba.

Se trata de un cortejo antiquísimo y de amplia popularidad en el que procesionó el titular acompañado de la imagen de la Encarnación o Asunción. La de ayer fue una procesión de alegría y colorido en la que la pólvora y las flores se unieron en un conjunto para resaltar la festividad del día.

Después de una procesión exultante de sencillez y alegría, la imagen de Jesús Resucitado, Alcalde Honorario de Lorca desde el año 2000, regresó a su sede entre el estruendo de las tracas, cohetes y suelta de palomas de la paz.

La imagen del Resucitado data del año 1800 y es una talla del imaginero Roque López. La de la Asunción es de José Jerique y data del año 1942. A la procesión de ayer se le conoce también como la del ‘palero’, apelativo que se concede al titular de la Archicofradía que preside Irene Mondéjar. Tanto en la procesión como en la posterior misa estuvieron presentes, además del alcalde, Francisco Jódar, los miembros de la corporación, autoridades y presidentes de las seis cofradías que hacen posible cada año la Semana Santa de Lorca. Con sus trajes de gala, las bandas de las cofradías lorquinas antecedían la llegada del ‘Palero’, a cuyo paso repicaron las campanas. En su regreso a la plaza de España, el Aleluya de Haendel anunció la buena nueva al pueblo allí concentrado.

Salve a la Amargura

Los actos de la Semana Santa de Lorca finalizaron anoche con la tradicional Salve a la Virgen de la Amargura, titular del Paso Blanco, que se llevó a cabo en la capilla del Rosario con una multitudinaria participación de los blancos.

Las cofradías, satisfechas con los resultados

Las cofradías se muestran satisfechas por los resultados obtenidos en cuanto a participación, visitantes y desarrollo del programa, a lo que ha contribuido de forma especial el buen tiempo reinante desde el Viernes de Dolores. La Semana Santa de Lorca fue declarada de Interés Turístico Internacional, en febrero del año 2007, lo que la confirma como una manifestación religiosa, artística, cultural y social. Desde 2005, doce piezas del Bordado Lorquino se convierten en los primeros textiles de toda España en ser declarados Bienes de Interés Cultural, y desde 2014, el Arte del Bordado Lorquino es candidato oficial a ser declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. El mayor exponente del patrimonio de las cofradías se encuentra en la riqueza de los bordados de sus mantos, realizados con sedas matizadas y canutillo de oro.

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