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Y llegó el delirio…

Hoy es la gran tarde de Lorca, con la celebración del cortejo bíblico-pasional, de más de tres horas y cargado de historia

Un artículo de Francisco Gómez

Entre las 10.30 y las 15 horas de hoy permanecerán abiertas las exposiciones del patrimonio artístico de los pasos Blanco, Azul, Encarnado y Morado en sus respectivas sedes.

A las 10.30 comenzará la procesión penitencial del Vía Crucis hasta el monte Calvario organizada por el Paso Morado. Partirá desde la puerta del colegio de San Francisco, en la calle Nogalte, y se dirigirá hacia la ermita de la Misericordia, ubicada en un montículo conocido como El Calvario. Se trata de una procesión muy antigua cuya característica principal es el rigor penitencial y su austero recogimiento. Cientos de penitentes encapuchados y con cruces al hombro acompañan a las imágenes en tronos de andas de San Juan Evangelista y a la Virgen de los Dolores del Paso Morado, mientras que los rezaores recitan oraciones transmitidas oralmente desde el siglo XVIII, que describen cada una de las XIV estaciones del Vía Crucis.

Hoy se pueden visitar también las cuadras de caballos de los pasos azul y blanco. La primera en el Huerto de la Rueda y la segunda en La Velica.

La cofradía del Santísimo Cristo de Medinaceli, en la pedanía de La Hoya, ha organizado para hoy un Vía Crucis de 4 kilómetros de longitud hasta el santuario de La Salud. Partirá a las 10 de la mañana desde la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en dirección a la ermita del monte. Por la tarde habrá celebraciones de la Pasión del Señor, además de la recogida de banderas, un acto que suele concentrar a gran número de personas en las calles más céntricas, por parte de azules y blancos.

A las 19 horas el Cristo de la Sangre del paso Encarnado cruzará el puente de San Cristóbal para incorporarse a la procesión oficial. A su paso por Santo Domingo se encontrará con la Virgen de la Amargura.

A las 19.30 horas comenzará el cortejo bíblico-pasional de la Historia de la Salvación. La procesión de hoy está presidida por el paso Blanco. Iniciará su recorrido en la capilla del Rosario y se irá formando a lo largo de las calles Lope Gisbert, Príncipe Alfonso, Ovalo de Santa Paula para entrar en la Avenida Juan Carlos I, único tramo en el que puede contemplarse en su integridad desde los alrededor de 11.000 asientos que se han colocado en las tribunas, que están todas vendidas.

El cortejo de Viernes Santo está concebido como un gigantesco Auto Sacramental. Es la culminación de los desfiles lorquinos. En él concurren todas las cofradías a excepción del Resucitado: encarnados, morados, negros, azules y blancos. Desfilan todos los grupos bíblicos y los cortejos penitenciales correspondientes.

La tarde del cortejo bíblico-pasional es la gran tarde de Lorca. Durante más de tres horas pasarán ante los ojos del espectador figuras a pie y a caballo, bigas, trigas, cuádrigas, sigas, carrozas alegóricas de reyes y emperadores, civilizaciones asirias, babilónicas, hebrea, romana, egipcias, dioses mitológicos, grupos sacados del Antiguo Testamento y del historicismo, etc. El cortejo de hoy es una muestra del acercamiento al pueblo de los textos bíblicos intentando hacer catequesis popular mediante el espectáculo.

La procesión de Viernes Santo del Paso Azul representa el triunfo del Cristianismo sobre las religiones paganas a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. El estandarte- guión, obra de Emiliano Rojo, abre la procesión. El primer grupo bíblico son los Exploradores que mandó Moisés a la Tierra de Promisión que ha sido renovado este año con cinco nuevas capetas diseñadas por Miguel García Peñarrubia y Joaquín Bastida. El cortejo bíblico de la procesión blanca de Viernes Santo representa la Salvación y recrea los azares a los que el pueblo judío fue sometido hasta llegar a la iluminación, para lo que recrean el camino de las civilizaciones romana, babilónica, asiria y persa que oprimieron a los judíos a lo largo del Antiguo Testamento.

El momento cumbre de la procesión se produce cuando pasan por delante de los espectadores las diferentes imágenes religiosas, ante las cuales todos ellos se levantan respetuosamente de sus asientos y los gritos a sus vírgenes titulares son ensordecedores.

La procesión no termina a su paso por la carrera principal. Los blancos se arrojan materialmente de las tribunas y acompañan a su Virgen hasta Santo Domingo, mientras que los azules se acercarán en bloque hasta el final de la carrera para desde allí, acompañar a su Virgen hasta San Francisco, su sede religiosa.

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