José Gelardo Navarro

04/02/2018

El hombre que sabía que el flamenco era del pueblo

Por Pedro Fernández Riquelme

Uno de los flamencólogos más importantes de la Región, además de catedrático de francés, fallecía el 22 de enero, aunque su legado será eterno

Conocí personalmente a Pepe Gelardo en el año 2004, cuando un servidor inauguraba la primera web sobre el flamenco de la Región de Murcia, Murciajonda (hoy ya abandonada). Lo conocía a través de sus libros de investigación sobre el flamenco de nuestra tierra y quería que colaborara en el proyecto. Quedé con él en el Café del Arco y todo cambió.

Le debí de caer bien o quizá mi pasión sobre el flamenco le llamó la atención, pero el caso es que me tomó por su discípulo y a partir de ahí me llevaba a los archivos para enseñarme a rastrear en la prensa antigua, me contaba anécdotas sobre el flamenco murciano y me transmitía una metodología científica para poder analizarlo.

Gracias a sus enseñanzas publiqué Los orígenes del cante de las minas (hoy descatalogado) y diversos artículos. La relación personal aumentó y comenzamos a ir juntos a actuaciones flamencas, donde me contaba sus avatares en la política, desde su primera militancia comunista hasta su paso por la Dirección General de Cultura con el PSOE. Una amistad ya eterna.

Su obra ha marcado la investigación flamenca contemporánea, donde ayudó a desterrar los mitos sobre el oscuro (por ignorado) origen del flamenco yendo a las fuentes escritas, redactando con fluidez y aportando el rigor en el análisis y las conclusiones. Y lo aplicó de forma sistemática. Así, analizó las letras de los cantes mineros, indagó en la prensa murciana y del resto de España, en los libros de viajes, en las biografías y lo relacionó. Es decir, de la historiografía extrajo los datos que corroboraban sus teorías sobre que el flamenco era una música de clase, del pueblo, frente a los teatros que eran para la burguesía.

Mayormente, la prensa se mostró antiflamenca pero sí reflejó los eventos flamencos (aunque fueran las riñas en los cafés-cantantes). A pesar de que la sociedad biempensante depreciara el flamenco como música para el lumpen, el arraigo de esta música entre el pueblo obligó a que los tenores lo llevaran al teatro, incluso algunos flamencos pudieron actuar en los teatros de fines del siglo XIX y principios del XX, hasta que en los años veinte y treinta era la música popular más exitosa en el sur de España y Madrid, incluso tuvo mucho éxito en la Barcelona republicana.
Gelardo recuperó la figura clave de Rojo el Alpargatero en una apasionante biografía y rescató del olvido la figura mítica de Concha la Peñaranda, vilmente asesinada en Valencia.
Nuestro Pepe fue uno de los máximos responsables de que el flamenco pasara de la leyenda a la ciencia, pero la investigación sin él queda casi huérfana en nuestra Región.
Gracias, maestro.

Sin comentarios

Deja tu mensaje de recuerdo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *