José Manuel Martínez ‘Colacao’

05/04/2018

A la Memoria de mi amigo José Manuel Martínez ‘Colacao’

Por José L. Ramos Romero, Jachúa Cruces

Hola, colega. Tú no leerás esto, ya lo sé. Me cuesta mucho resumir qué significaste en mi vida, en nuestra vida, la que hemos compartido entre broncas y risas, bares y platos, discos y conciertos o libros y películas. Yo era mayor que tú, pero solo en edad. Tú siempre fuiste mayor en todo lo demás, en bondad, honestidad, honradez y en amistad, esa de la que siempre fuiste garante entre aquellos a los que trataste desde muy joven.

Para resumir qué significaste para Murcia, para su cultura y modernidad serían necesarias muchas líneas, al igual que para explicar el entusiasmo y esfuerzo que ya, desde tus años adolescentes, comenzaste a mostrar. Cuando te conocí (principios de los ochenta) estabas metido entre cables y micrófonos en aquella radio ilegal, el frente pirata de Radio Termita, que te llevó a compartir asambleas en Madrid con todos los principales de España en aquellas reuniones de fines de semana. Luego vinieron las amistades, músicos y artistas poliédricos a los que te arrimaste para aprender y para formarte.

Las tardes en Discos Zona, con Sopena y Balibrea, escogiendo vinilos para tu laboro de pincha-discos en El Latino, Torreta o en El Acto, donde compartimos cabina y Jim Bean. Aquellas noches eternas con Paco el Tato, Manolo Romero, Vicente y Pedro, y con los tuyos, ese grupo musical referente de amigos, Los Marañones, del que fuiste abanderado hasta el final de tus días. De tu etapa de productor, ayudando a Jaime Grey en las labores de promoción, y de aquella gira con Los Bluesfalos con la que recorriste España junto a Joe Cocker… Se me empañan los ojos otra vez…
Desde aquí quisiera recordar a Marina, tu compañera; a tu hermana Loli y a tu hermano, a tu sobrino y a tu pandilla, porque José Manuel pertenece a una pandilla que hoy llora la pérdida de uno de los suyos, y a todos y todas los que tuvimos la suerte de compartir tu enorme presencia.

Quisiera agradecerte tanto. Me hubiera gustado decírtelo tantas veces pero tú también me conocías bien, y sabías de mi carácter orgulloso y soberbio con el que bregabas con esa sonrisa de «ya estás otra vez», y me bajabas del guindo una vez más con tu sabiduría. Hemos discutido mucho, sí, y nos hemos enfadado otras tantas, pero esto siempre fue así entre nosotros. También hemos llorado juntos a aquellos que se fueron antes que tú, como a tu padre, a José Antonio y Jaime, o a Gema.

Murcia pierde a un principal. Seguramente nunca tendrá una plaza a su nombre ni una calle que le recuerde. Da igual. Su nombre seguirá oyéndose en los bares y salas, en las conversaciones de músicos, artistas y gestores culturales, porque gracias a hombres como él esta ciudad se desperezó sacudiéndose sus miserias provincianas en aquellos pretéritos años de libertad, tan lejanos hoy día. Sabes que siempre te querré. Por Siempre. jch

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