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El Encuentro más esperado, al alba

El Jesús Nazareno y la Virgen de la Dolorosa congregaron en la Plaza de la Merced a miles de miradas atentas que aguantaron en pie toda la madrugada La noche de fiesta para los jóvenes se desarrolló con normalidad y limpieza

Un artículo de Nuria Guerrero

Fieles, apasionados, veteranos e incluso quienes se suman por primera vez. Cofrades, sea cual sea su color, pero también ajenos a la Semana Santa que aprovechan para vivir el ambiente.

Así se resume gran parte de que lo que supone la madrugada del Viernes Santo, que tiñe la ciudad de morado y deja atrás la última noche california de la Semana Santa cartagenera, la del Jueves Santo.

Pero la procesión del Encuentro es mucho más que eso. Es fervor por asistir a la unión de los tronos de Jesús Nazareno y de la Virgen de la Dolorosa, un suceso que ocurre ya bien avanzada la madrugada.

El pasado Viernes Santo el cortejo de marrajos fue una vez más acompañado por los atentos ojos de un numeroso público que no tuvo que temer por la lluvia y que disfrutó de la solemnidad de los pasos hasta que asomaron los primeros rayos de sol.

Si por algo se caracteriza esta procesión es porque supone la suma de varias, ya que son cuatro los desfiles que finalmente se fusionan en uno.

Abrió la procesión la Agrupación del Santo Cáliz, el antiguo ‘carro bocina’ que ya se pudo ver en la procesión del Lunes Santo.

Tras el Cáliz, al igual que en la procesión del Lunes Santo, fue el turno de los granaderos.

Realizada en 1941 por Juan González Moreno, la imagen de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli es la de un Cristo cautivo, que espera, coronado de espinas, el inicio de la calle de la Amargura. La imagen de Jesús de Medinacel fue de las que más devoción despertó.

El Tercio de la Condena de Jesús, por su parte, representó la primera de las estaciones del Vía Crucis.

A continuación, la Primera Caída, realizada en 1998 por el escultor Suso de Marcos representó el momento en que Jesús cae por primera vez en el camino del Calvario, la tercera estación del Vía Crucis.

Cuando procesionó el trono de Jesús Nazareno, a su salida de la Lonja de Pescado de Santa Lucía, una gran multitud le esperaba para agasajarlo en su recorrido.

También desfiló la esperada Agrupación de la Verónica y Santa Faz de Cristo, que mostró un Cristo caído bajo el peso de la cruz, una imagen que representa la sexta estación del Vía Crucis.

El tercer trono fue el de la Agrupación San Juan Evangelista, que precedía a la Virgen en su camino al Calvario. Fue la talla de la Virgen de la Dolorosa la que cerró el cortejo y protagonizó, junto al Jesús Nazareno, el momento del Encuentro en la Plaza de la Merced ante la mirada de miles de ojos que dieron así por finalizada la velada.

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